Una parroquia de Palma acoge familias que han quedado sin techo
La Parroquia de la Mare de Déu de Montserrat, en el barrio del Rafal de Palma, aprovecha el tiempo de Navidad para reivindicar aquello que le faltó a Jesús al nacer: un techo. A través de una ceremonia laica, se recuerdan derechos que, aunque son universales, no llegan a todas las personas.
En las dependencias de la iglesia viven actualmente 47 personas que habían quedado en la calle. Entre ellas se encuentra Hakima, una mujer de origen marroquí. También Ángela, boliviana y madre de tres hijos, se quedó sin hogar. Una situación familiar similar viven Tomás y Soledad.
Todas ellas, como el resto de residentes, comparten un profundo agradecimiento a la congregación. No obstante, un matrimonio que llegó desde Uruguay hace años no descarta marcharse de la isla. En cambio, Santiago y Angy, de origen colombiano y padres de la pequeña Abigaíl, nacida en Mallorca, desean quedarse y seguir luchando por una vida digna en la isla.
En medio de la tormenta que provoca la emergencia habitacional, este espacio funciona como un faro dentro de los dramas humanos que se viven a diario. El sacerdote Jaume Alemany, impulsor del proyecto, reclama respuestas firmes por parte de la administración y critica con contundencia actitudes de rechazo hacia las personas sin hogar.
Con la luz llegada de Belén, compartida entre los residentes del espacio conocido como Sojorn, se pretende concienciar a la población sobre el sufrimiento real que generan las dificultades de acceso a una vivienda digna.